De este tema deseaba comentar y publicar en el blog, aprovechando que funestos acontecimientos han acaecidos, como fue la muerte del líder comunista y presidente de la hermana República de Venezuela. Yendo al contexto local, pronto se acerca el cabo de año del padre de un dirigente político del sur del departamento de La Guajira (Colombia) y precisamente sobre eso deseaba opinar.
Los que somos natal de ésta región (La Guajira, Colombia) hemos heredado de nuestros ancestros indígenas, el respeto por la personas fallecidas. Convirtiendo el acto fúnebre en un acontecimiento, a pesar de doloroso, muy importante; hecho que también sucede en cada año de la triste partida.
"Una Muerte Mal venia me afectara Mucho" dijo un influyente cantautor de la música Vallenata, aludo a esa célebre frase porque nadie está preparado para fallecer, ni aquellos que sufren una enfermedad terminal o están desahuciados, porque es cuando realmente empiezan a valorar mucho más éste mundo terrenal; y terminan aferrándose mas a la vida.
Muerte, palabra fuerte, atemorizante y que agobia. Duelo, desconsuelo exteriorizado con calma gradual. Debido al oficio que ejercí ocasionalmente durante mas o menos cinco años, pude laborar en muchos eventos fúnebres. Ví el dolor y el duelo en el rostro de muchas personas por la muerte de un familiar o un ser querido, en esos ambientes abundan las remembranzas del finado (a), lleno de melancolía y de no resignación temporal.
Cuentan los mayores, que anteriormente los velorios eran sitios donde se presenciaba una atmósfera compungida (Y es lógico), sólo se escuchaban los llantos de los dolientes y familiares. La vestimenta jugaba un rol importante ya que a través de ésta demostraban su duelo o el "acompañamiento del dolor" hacia el familiar del occiso. Generalmente usaban prendas de colores oscuros como el azul turquí, marrón, beige, blanco y negro, con accesorios y calzado de la misma tonalidad. Sólo se bebía café, agua de canela y calentillo (Infusión de hierbabuena, hierbalimón o toronjil)
En la actualidad ha cambiado un tanto el contexto, ¿Será por la globalización, el dinamismo de la digitalización de la sociedad o por el planteamiento filosófico-profético de Heráclito?. ¡Quién Sabe!
La realidad es otra. Los funerales se han vuelto escenarios de vanidades y modas: cuan Pasarela AMA, Plataforma K, Cali Exposhow o la mas distinguida e importante Fasion Week. De igual manera sucede en los hombres. Aunque más de uno dirán que el luto lo llevan por dentro y no es necesario exteriorizarlo usando prendas oscuras, para demostrar el duelo. El debate queda abierto y seria bueno hacer el ejercicio.
A modo de anécdota; en cierto evento en el cual laboré, recuerdo, que la hija del fallecido llegó tarde al inicio de la misa del sepelio, porque estaba en el salón de belleza haciéndose los respectivos arreglos estéticos. Tampoco digo que debía ir desaliñada, pero al igual, ese evento no era un festín.
Es bueno ir a dar el pésame, aunque muchas veces los dolientes no recuerda quien se los da. Considero que en ese doloroso momento, los dolientes lo pasen en familia y en su debido momento, mucho después, es justo hacerle compañía para brindarle consuelo (A mi parecer).
Al principio de la publicación indiqué que pronto se acerca el aniversario de fallecimiento del padre de un dirigente político. Ya le he escuchado a muchas (mujeres, ellas) que están preocupadas por cuál vestido, calzado y accesorio mostraran ese día. ¡Por Dios... ¿Qué ha sido esto?!
Por: Pipe Muñoz
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